La postura de tiro moderna es la isósceles, llamada así por el triángulo parejo que forman los brazos extendidos. Te colocas frontal al blanco, pies al ancho de los hombros, peso sobre los metatarsos, pecho y hombros ligeramente hacia adelante, como si fueras a recibir un empujón de frente.
La idea es dejar que el cuerpo absorba el retroceso por completo, para que el cañón vuelva solo al blanco en vez de que la muñeca luche con él disparo tras disparo. Es pura habilidad motora que se monta rápido en casa frente al espejo, en seco. La postura es la primera de las tres habilidades caseras; después vienen la empuñadura y el desenfunde.